Mucha gente se acerca a mí con la misma pregunta, esa que parece esconder una mezcla de asombro y escepticismo: «¿Cómo es que estás tan bien después de haber terminado?». Lo dicen como si la norma fuera arrastrarse por el suelo indefinidamente. Mi respuesta es simple, aunque profunda: estoy bien porque no conozco el final del camino, pero tengo la certeza absoluta de que voy por el sendero correcto. 🛤️
El espejismo de la culpa y el autoengaño 🚩
Cuando una historia de amor llega a su fin, lo más común es que nos dejen en un mar de confusión. El primer impulso es convertirnos en nuestros propios verdugos. Nos torturamos repasando aquella noche de celos o esos pequeños errores cotidianos. Pensamos: «Si no hubiera montado esa escena, seguiríamos juntos». Es increíble nuestra capacidad para pulverizar nuestra propia autoestima en un intento desesperado por salvar un recuerdo.
Empezamos a sentirnos como «el problema». Nos percibimos locos, complicados e incluso feos. Creemos firmemente que hemos perdido a alguien valioso, pero déjame decirte algo: con el tiempo, la fotografía se revela con nitidez y el enfoque cambia por completo. 📸
Cambiando el ángulo de la fotografía 🔍
Te vas dando cuenta de que ¡no!, tú nunca fuiste el problema. Sí, pudiste tener reacciones impulsivas o sacar alguna cana verde, pero en este mundo todos somos seres complejos. Quien te quiere de verdad en su vida debe aceptar esas aristas y, en lugar de usarlas como arma, trabajar para hacerte sentir cada vez más seguro.
¿Ya recordaste todo lo que soportaste tú? Los ataques de patán, sus desplantes de mal humor, el silencio cómplice de un «estuve ocupado» que duró todo el día. ¿Recuerdas esos días que lo mirabas con emoción y una sonrisa en el rostro solo para él y ni siquiera se dignó a mirarte? Hiciste malabarismos para no ser una molestia, controlando tus impulsos de verlo o escribirle, solo para encajar en su molde de indiferencia. 💔
La realidad es cruda: hay personas que simplemente no están listas para que alguien más las haga felices. Buscan un «amigo con derechos» que no suponga una carga emocional, y esos, querido lector, no valen el esfuerzo de una lágrima.
Mientras tú retrocedes, yo conquisto el mundo 🌍
La razón por la que estoy bien es porque he entendido la dinámica del crecimiento. Mientras esa persona retrocede o tropieza con las mismas piedras de siempre, yo he decidido avanzar. He aprendido a quererme y, lo más importante, a ser feliz en mi propia compañía. 🥂
Me entero de que ahora me etiquetas como «complicado» y que te sientes liberado de la «obligación» de no hablar con otros. Qué curioso que necesites hablar de mí para reafirmarte. Gracias por cambiar el concepto que tenía de ti; me lo has puesto mucho más fácil para soltar el lazo. Me da pena que te rodees de consejos con mentalidad de niño de trece años y que bases tu valía en likes vacíos, pero ese ya no es mi incendio.
Hoy estoy haciendo todo lo que quise hacer contigo y nunca quisiste. He viajado, he conocido nuevas culturas y personas maravillosas que me enriquecen. Me arriesgué a la soledad y descubrí que era el portal hacia mi mejor versión. Estoy bien porque finalmente reconocí mi valor, ese que tú nunca pudiste ver. Al final, este adiós es lo mejor que nos pudo pasar a los dos.
¡Te quiero siempre, pero desde mi libertad! 🦋
Discover more from
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
